Cierta ocasión vi a un chico, inspiradamente tomar un cuchillo y crear un dibujo sobre su piel, sangrando en demasía, sin importarle mucho su dolor, pero noté que muy en el fondo disfrutaba lo que hacía, me acerqué y con cuestionamiento y morbo le pregunté el motivo de su estupidez. Me miró fijamente y con sonrisa discreta y un tanto bufona respondió. -¿Alguna vez te ha apasionado tanto algo, al grado de sentir el deseo de que perdure por siempre?- Pensé en tantas cosas que me encantaban y gustaban, pero al mismo tiempo me hizo reflexionar.... Pues si bien, había infinidad de cosas y acciones que me encantaba realizar, pero en realidad aun no sabía si algo de verdad me apasionaba.
Justo esa es la función de los tatuajes, hay quienes se dibujan dragones, flores, hongos, mariposas, delfines, nombres de personas, símbolos, letras, rostros, personajes de ciencia ficción, banderas, caricaturas, animales y uno que otro tipo de jeroglífico que ni se entiende, pero que al final a cada quien inspira de una u otra manera.
Eso es lo que pasó con este chico, se dibujó un Dragon Ball, que es este personaje japonés creado allá por el año de 1984 y que conoció la américa latina al rededor del año 2000 y que creo, en mi opinión, a muchos y entre ellos me incluyo, nos dejó enviciados por sus capítulos emocionantes y únicos. Pero aún así, yo no estaba convencido del porqué existiendo tantas cosas más que ponerse en el pellejo, precisamente escogió un dibujo ridículo en vez de ponerse algo más importante como el rostro de su mamá o el nombre de su novia o incluso un sol, no sé, en fin cualquier otra cosa, es decir, me burlé de su decisión, sin importarme aún los motivos que él tuviera para ello, y por mucho le falté el respeto.
Hoy, después de haber pasado muchos años, apenas pude entender el significado y valor de aquél peculiar dibujo, que en realidad no era una estupidez como yo lo había etiquetado, sino que en realidad lo que se tatuó fue una época representada a través de un simple y sencillo dibujo. Es decir, vi nuevamente al chico, que ahora ya es un adulto y al ver nuevamente su tatuaje creó en mi esa nostalgia de cuando yo era mas joven, porque lo sigo siendo jajajaja.
A dónde quiero llegar, pues es muy sencillo, tenía que poner cierto drama al cuento para sensibilizar sus mentes y así poder lograr el objetivo, es decir....
Como motociclistas en algún momento decidimos crear un logo o distintivo que nos permita ser recordados y apreciados por los demás, es decir, somos seres visuales, es mas fácil que recordemos una imagen que el nombre de una persona, por ello es, que sin importar cual sea la forma o colores de los parches que portas en tu chalecos, jamás debes menospreciar la creatividad de los demás, y ello implica si su diseño incluye un Dragón Ball, pues cada creador independiente o fundador de motogrupos o clubs tienes épocas grabadas en sus memorias y representa algo que fuertemente marcó su camino.
Actualmente yo no tengo tatuajes dibujados en mi piel, pero si aquellos tatuajes que en algún momento y en alguna ruta han quedado grabados como cicatrices de mis caídas. Algunas simplemente causadas con mucho dolor y otras que en algún momento pusieron en riesgo mi vida, pero al final todas son experiencias y hoy les llamo "Tatuajes de vida".
Hace poco conocí a una parejita muy agradable por cierto, que compartía conmigo una rodadita a la cual nos habían invitado, y en una parte del trayecto el piloto se descontroló y se impactó contra una de las aceras del camino, causando en su copiloto un dolor insoportable en su tobillo además de inflamación y raspones. De momento ella (copiloto), no quiso ni dirigirle la mirada y mucho menos palabras a su piloto, pues estaba muy molesta por el descuido de su manejar. Y es muy entendible que ante ese tipo de situaciones uno pueda actuar de mil maneras, enojarse, llorar, culpar a los demás, apenarse sobre todo, porque aunque parezca que no, a veces es más grande la vergüenza causada que el dolor mismo. Sin embargo, les aseguro que cuando ellos pasen nuevamente por el mismo lugar, recordarán ese pasaje de su vida una y otra vez. A eso amigos míos, también se les llama Tatuajes de vida. Pero lo más importante aun, es que ese suceso ocurrido, reveló la capacidad y calidad humana que tenía cada miembro que viajaba en la caravana con tal de apoyar a los lastimados, ya sea curando o levantando la moto, o buscando hielos para aliviar la inflamación, es decir, justo con esas acciones y con las manos que intervinieron en el apoyo se formó otro Tatuaje de vida que los chicos accidentados jamás olvidarán. Total que al terminar ese recorrido terminé mas tatuado que antes, es decir, salí con amigos y regresé con hermanos, cada salida te deja enseñanzas y nuevas marcas.
Por otra parte, y con mucho orgullo también porto un emblema que va más allá de un simple dibujo, yo no le llamaría solo colores o parches (como comúnmente se le llama), pues reúne parte de las características propias de mi vida, mi historia, mis años como viajero, reseñador, escritor, fotógrafo, hijo, padre, esposo y aventurero, y cuando refiero que reúne parte de las características, también refiero a que ese emblema con el tiempo va a ir creciendo, modificándose y mejorando al igual que su portador (también se va tatuando en mi), muchos no estarán de acuerdo con ello, pero habrá quienes compartan la misma filosofía. A veces uno no está de acuerdo con los lineamientos que establecen los motogrupos, motoclubs o asociaciones civiles de motociclismos, y si uno se retira de alguno de ellos, es duramente criticado, pero no se preocupen, hay un refrán que dice: "Las gotas de agua cuando dejan de pertenecer a las nubes suelen formar grandes ríos". No estoy diciendo que abandonen a sus grupos, sino que realmente disfruten el motociclismo, en todas sus facetas, tatúense el amor por los viajes, respeten sus líneas, y si algo no les gusta modifíquenlas, mejórenlas y crezcan, si lo hacen podrán inspirar a otros a ser como ustedes.
No sigo viejas ni nuevas escuelas del motociclismo, pues por algo son viejas y por algo nuevas, pero sí formo parte de ellas, pues estudio y analizo los progresos y errores que cometieron nuestros antecesores y comparto con las nuevas generaciones lo que a su paso y evolución van exigiendo, jamás confundiendo, jamás criticando. La escuela comienza con el respeto.
Espero que al igual que yo, tú también estés disfrutando de tus tatuajes de vida y que algún día me busques para intercambiar experiencias.
Esta publicación la dedico a las viejas, nuevas y vigentes generaciones que están cazando experiencias, sin importar si son solitarios o gustan de viajar en grupos, al final del camino todos nos encontramos en algún punto y compartimos.
Asimismo, se la dedico a los nuevos seguidores, suscriptores y amigos que han estado dando guerra junto conmigo, esos hermanos del motociclismo que sin importar la hora están siempre presentes al llamado, a todos ustedes muchas gracias.