En incontables ocasiones he visto publicaciones deprimentes que dicen algo así como CUANDO CONOZCAS A UN BIKER ABRAZALO, PORQUE NUNCA SABES SI LO VAS A VOLVER A VER, o hay otra de tantas como la que dice, UN BIKER TIENE FECHA DE PARTIDA PERO NO SABE SI TENDRÁ FECHA DE REGRESO, PORQUE PUEDE MORIR EN EL TRAYECTO...
Respecto a eso puedo decir, que me crea un eco de molestia y cierta angustia, pues dichos comentarios rompen la tranquilidad en aquellas persona que aun no han montado una motocicleta, por el solo hecho de que algunas personas no tengan la capacidad de disfrutar la vida y piensen en quitársela justificando el uso de las motocicletas.
Ahora bien, quiero compartir con ustedes un pequeño pasaje de mi vida.
Cuando era más joven, digamos, un mocoso de banquetas que acompañaba a su papá o mamá a hacer mandados e incluso al trabajo porque no había quien me cuidara, pues resulta, que una de esa tantas, estando sentado afuera del taller de mi papá, a lo lejos escuché un sonido muy peculiar que estremecía cada vez más y más mi inquietud, pues se acercaba muy rápido y su sonido era cada vez más fuerte y potente, suponía en mi cabeza que quizá era un Ford Mustang clásico, y digo, a quién no le gustan los clásicos, la mayoría de la gente que yo conocía en ese entonces detenían todo lo que estuvieran haciendo solo para ver pasar ese tipo de maquinaria por un instante, y en realidad eso esperaba que ocurriera, tener esa posibilidad de admirar de cerca una bestialidad de vehículo, pero, resultó ser que al tener frente a mí, al creador de dicho crujir, pude maravillarme por primera vez de lo que sería una motocicleta de dimensiones enormes, con un motor más grande que mi propio cuerpo, es decir, yo había visto motocicletas pequeñas, motonetas, scooters, y quizá vi una que otra motocicleta de mayor cilindraje, pero que al ojo pasaban desapercibidas, pues un niño qué podía saber de motores, marcas y velocidades.
Pero fue en ese instante que comprendí, que yo quería, algún día, ser dueño de una motocicleta y poder recorrer el mundo y llegar a donde nadie había llegado.
En la actualidad no he cumplido aún, ese sueño de adquirir un motor mayor, pero como decimos los motociclistas novatos, aún estoy escalonado, sin embargo, claro que he viajado, y claro que he disfrutado, y claro que me he caído, levantado, reído y en ocasiones casi llorado, y también he sentido las lluvias más suaves así como el imperdonable granizo, y eso, cualquiera que tenga el ánimo y deseo de ser libre y vivir lo puede lograr.
A lo largo del camino, he aprendido que un motociclista no es aquél que monta un motor pequeño o enorme y presume de haber estado aquí, allá o hasta allá. Más bien, UN SER HUMANO, es aquél que montado sobre una motocicleta, respeta, cuida y apoya a los de su misma especie, procura compartir cada vivencia aprendida, aconseja a los que aún van en el proceso, respeta los códigos de las diversas hermandades y se ajusta a los lugares que visita, manteniendo en todo momento su palabra, respeto y honor, en ocasiones enchalecado y otras independiente, pero nunca solo, porque siempre está acompañado en su ruta por gente que le cuida desde el inicio hasta el final de su viaje. Ese ser humano, es orgullosamente denominado MOTOCICLISTA, entonces, de ahora en adelante, cuando postees, publiques y/o reflexiones sobre alguno de tus viajes o rutas, no te refieras al motociclismo como si fuese una tortura o te estén obligando a sufrir o morir, más bien, honra a los que ya no están, ya sea por descuido de otros o por imprudencia, pide por los que van en ruta y ayuda si vez a alguno metido en apuros, pero sobre todo vive, sueña y disfruta, porque motociclista solo se es una vez.
EL MUNDO ES MÍO PORQUE SOY MOTOCICLISTA
La comunidad motociclista es tan grande y maravillosa que responde con tan solo pedirlo, por lo que en esta ocasión rindo un pequeño tributo a quienes con tan solo una publicación recurrieron a mi auxilio. Así que sin más, gracias, son un gran ejemplo de que en todos los lugares donde se requiera una mano ahí estarán. agradezco a estos camaradas por su apoyo, y colaboración.
"EN LA RUTA ANDAMOS Y EN EL CAMINO NOS VEREMOS".