No es solo portar una prenda de ropa (chaleco), es cargar todo el peso de responsabilidades para crear honor, respeto, armonía y equilibrio entre quienes lo portan y orgullosamente lo hacen su segunda piel y el reconocimiento con los demás motociclistas y sus respectivas sedes. Obtenerlo es un sacrificio que se tiene que medir, pero que al final se vuelve una satisfacción muy grande llena de experiencias, amistades y mucho conocimiento. Hoy me tocó recibir el honor de enchalecar nuevamente, pero cada vez que esto ocurre es como si fuese mi primera vez, me hace recordar mis inicios y lo mucho que he avanzado hasta hoy, y no hablo de soberbia sino del cariño de mis hermanos de ruta y los lazos que se han formado así como el respeto que me otorgan. Felicidades a mis ahijados y a todos los enchalecados de este y todas las sedes del mundo. Recuerden fomentar los valores y nunca olviden que tienen detrás de ustedes gente que los admira y quisieran ser como ustedes algún día.
Soy un apasionado de descubrir el mundo, que cree que cada camino es una nueva historia y cada destino merece ser explorado. En este espacio de lectura te invito compartir la emoción de los diferentes sitios que he visitados a través de pequeñas reseñas, animándote a salir de casa y emprender una nueva aventura. Sígueme y obvio, suscríbete.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
LO MAS VISITADO
"PORQUÉ YA NO CORRO A 200 KM/H"
Me dicen que porqué no le saco jugo a mi motocicleta que levanta tranquilamente los 200 kilómetros por hora, y que únicamente la llevo a 1...


No hay comentarios.:
Publicar un comentario